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Educación positiva, el método basado en la motivación y la valorización de los niños

¿Qué modelo educativo es preferible aplicar a los niños? Entre la severidad y la permisividad existe un punto medio en el que se basa la disciplina positiva y que cada día gana más adeptos.

Los modelos de educación tradicionales hacían hincapié en el uso de castigos, no necesariamente físicos, para incentivar a que los hijos tuvieran determinadas conductas positivas y eliminaran las negativas, en función de lo que los padres consideraban mejor. Actualmente, dichos modelos van quedando en desuso y se utilizan otros recursos donde se escuchan más las necesidades primarias de los pequeños. También se da un mayor espacio a las emociones y a las normas de convivencia sin caer en la mezcla de roles o la permisividad.

Foto: Andrea Piacquadio en Pexels

La educación positiva, método de educación basado en la motivación y la valorización fue creada por Jane Nelsen, doctora en psicología en EE.UU. La disciplina positiva propone a los padres, a los profesores y educadores un conjunto de herramientas y un método que no es ni permisivo ni castigador que permite desarrollar en el niño la autodisciplina, el sentido de la responsabilidad, autonomía, la necesidad de aprender, el respeto mutuo…

Foto: Tatiana Syrikova en Pexels

En este método, la autoridad se ejerce sin sumisión. Los castigos son rechazados ya que según Jan Nelsen, son solo eficaces a corto plazo, contrariamente a las sanciones que dan un sentido de la responsabilidad y del respeto de las reglas. Este método se apoya en la escucha de las emociones, las expresiones de las necesidades, la gestión de los conflictos sin ganador ni perdedor y la cooperación. Para Isabelle Filliozat, conferenciante y formadora en educación positiva, «detrás de una reacción inapropiada se esconde una necesidad. Nuestra interpretación debe guiar nuestro comportamiento. Es fundamental comprender mejor las motivaciones de los niños».

Foto: Julia M. Cameron en Pexels

La tendencia natural es la de repetir todos aquellos patrones que hemos observado en nuestros padres o en las personas cercanas. La educación que les damos a nuestros hijos siempre pretende ser un modelo mejorado de aquello que vivimos, pero cayendo muchas veces en pequeños errores que, a la larga, generan consecuencias negativas en los pequeños. El uso de castigo o la negación de los estados emocionales pueden ser recurrentes. Sin embargo, aplicado una educación en positivo, evitaremos estos problemas y lograremos otros beneficios.

Establecer una educación distinta a la que se recibió parte por eliminar todos aquellos elementos negativos e introducir otros mucho más constructivos, como los del modelo positivo. Para ello, podemos empezar por las siguientes pautas:

1. Áreas emocionales

Uno de los pilares es la escucha y el entendimiento del sistema emocional de todos los miembros. Lo que cada uno siente tiene que ser atendido y usado en el crecimiento. Emociones como la tristeza o la rabia tienen un valor y debe representarse por cada persona en la familia.

2. Seguridad

La seguridad del niño o de la niña están por encima de todo. Dicha seguridad debe ser física y emocional, cumpliendo los horarios, atendiendo a las necesidades y salvaguardando de peligros, a medida que se les dota de herramientas.

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3. Premios y castigos

Los castigos no son necesarios si usamos en su lugar los premios. No tienen que ser siempre materiales, de hecho se desaconseja, y se pueden añadir pasar tiempo jugando o leer cuentos antes de dormir. Para castigar, únicamente habría que no dar el premio.

4. Afecto y vínculo

El vínculo seguro y sano es fundamental en este modelo. Los padres hablan con sus hijos, se expresan y fomentan lo mismo en los pequeños. Lo hacen con afecto y seguridad, sin mentiras o manipulaciones.

Foto: Ketut Subiyanto en Pexels

5. Normas flexibles

Las normas deben siempre recogerse por escrito, con explicación del motivo de que se hayan puesto y con el margen para que en el futuro puedan adaptarse, especialmente a medida que crecen.

La educación en positivo es un sistema parental que busca que los niños se sientan seguros y escuchados, donde sus emociones y necesidades puedan ser atendidas y donde el uso de castigos está suprimido. No se basa en una relación más permisiva, sino que las normas se cumplen mediante otros recursos.

Foto: Google

La educación positiva ofrece herramientas para la formación del carácter y el desarrollo de los procesos emocionales y motivacionales, de manera que los niños se conviertan en agentes de cambio para el desarrollo de sus comunidades.

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