Esta vivienda-estudio y su pabellón de servicios en Mar del Plata (1943-1945) es uno de los ejemplos más significativos del patrimonio moderno, donde experimentación conceptual, síntesis formal y honestidad material convergen en una arquitectura de gran sensibilidad con el paisaje. Fue diseñada por los arquitectos Amancio Williams (1913-1989) y Delfina Gálvez Bunge de Williams (1913-2014) con la colaboración del ingeniero Carlos A. Treglia, el arquitecto Jorge Butler y Alberto Olabuenaga.
La obra fue realizada para el compositor Alberto Williams –padre de Amancio- en un fragmento del antiguo parque Pereyra Iraola adquirido por su familia, cuyo enclave de frondoso arbolado tenía la particularidad de ser atravesado por el arroyo de Las Chacras.

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Pensada como una “forma en el espacio” integrada a la naturaleza, la casa de hormigón está construida sobre una lámina curva que une las orillas del arroyo liberando su cauce.
La estructura está diseñada en tres dimensiones, sintetizada en formas geométricas puras que trabajan de forma integral. Se constituye por tres elementos básicos: una superficie curva, los componentes horizontales del volumen principal y el plano de la cubierta-terraza.

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Conectada al arco a través de finos tabiques, su losa principal está rodeada de una viga parapeto con columnas metálicas, que tanto rigidizan la estructura como permiten acristalar todo el perímetro del edificio. Activando de un modo inédito la relación visual y espacial con el parque circundante. Se destaca el criterio organizativo interior a partir de una espina dorsal de muebles en madera que separa una secuencia de ambientes privados del espacio público y el diseño integral del equipamiento; asimismo, la investigación de las capacidades técnico-expresivas del hormigón armado, dejando a la vista con un acabado martelinado.
Con una estrategia distinta pero el mismo espíritu moderno, Williams y Gálvez Bunge proyectaron el anexo de servicios y garaje. Aquí resignificaron la idea de patio utilizando volumetrías austeras resueltas con sistemas constructivos tradicionales.
En 1997 declararon a la Casa sobre El Arroyo como Monumento Histórico Artístico Nacional por Decreto 262.

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A pesar de los actos de vandalismo que sufrió tras su abandono -entre los que se encuentran incendios intencionales y grafitis en su exterior-, la vivienda se mantiene en pie y fue restaurada para ser acondicionada como museo. Actualmente, la vivienda presenta diversas declaratorias en relación a su valor como patrimonio cultural e histórico, constituyendo a la obra como un importante suceso en el abordaje de la arquitectura moderna por parte de Amancio Williams. Desde 2019 se lleva adelante el plan de restauración integral del bien.