Hay un proverbio africano que dice: “Para criar un niño hace falta una tribu”. Esto se debe a que los padres necesitan de una red social de contención y ayuda para cuidar al nuevo integrante de la familia. Muchas veces esa red está conformada por abuelos, tíos, niñeras o docentes.
Sin embargo, puede pasar que un niño prematuro necesite de dicha red mucho antes de lo previsto. En ese caso, algunos bebés de nuestro país se encontrarán con un grupo de madres donantes de leche y médicos neonatólogos trabajando en los Bancos de leche materna para que logre alimentarse de leche humana y conseguir el alta cuanto antes posible.

Foto: Google
En un Banco de leche confluyen múltiples historias: desde la madre que tiene su cuarto hijo completamente sano y quiere donar para ayudar a otros bebés, hasta la madre que perdió a su hijo y no quiere tirar la leche que le había juntado. También está la mujer que no tenía planeada la maternidad y se inhibe la lactancia porque quiere dar en adopción a su hijo… hasta que se ven cara a cara y se arrepiente de su decisión, o la mamá que es HIV positivo y no puede amamantar a pesar de que tenga leche.
Todas esas familias que alguna vez pasaron por un Banco saben que son parte de una tribu que los une para asistir a los más pequeños del hogar.
Sembrando donaciones
El primero de estos en
nuestro país fue el del Hospital San Martín de La Plata. La idea la trajo una técnica en nutrición, la Dra. Gabriela Santoro, que había visto cómo funcionaban los Bancos de Leche en Estados Unidos y le presentó el proyecto al Dr. Gustavo Sager -Médico pediatra especializado en lactancia del Hospital San Martín- para poder implementarlo.
Aquí se tomó la idea proveniente de EEUU pero con algunas diferencias fundamentales: allá a las donantes se les paga y la leche de banco pasteurizada se cobra. En nuestro país, la donación de leche materna es gratuita establecida por ley.

Foto: EFE/ATIENZA
En un principio el Banco de Leche materna de La Plata tenía pocas donaciones porque solamente recolectaban la leche de las mamás que se sacaban en Neonatología y les sobraba. Si ellas accedían a donarla, esa leche era analizada para asegurarse que fuese segura para dársela a un bebé.
El Banco de La Plata fue la semilla que le abrió paso al resto. En la actualidad hay 8 Bancos de Leche materna, repartidos en diferentes provincias, para poder asistir a los bebés recién nacidos de riesgo:
Hospital San Martín de La Plata; Buenos Aires;
La Maternidad Sardá de la Ciudad de Buenos Aires;
Hospital Perrando de Resistencia, Chaco;
Hospital Carrillo de Córdoba;
Hospital Lagomaggiore de Mendoza;
Hospital de Cutral-Co-Plaza Huincul, Neuquén;
Hospital de General Roca, Río Negro;
Hospital Vidal de Corrientes.
Cada Banco de Leche materna que surge, lo hace gracias a la capacitación de sus profesionales en los bancos que ya están trabajando. “La gente que quiere armar un banco rota (durante meses a veces) por los Bancos de Leche para aprender un montón de técnicas que tienen que ver con la pasteurización, los análisis previos, posteriores, el consultorio de lactancia, un montón de cosas que son propias a un Banco de Leche y que son diferentes a cosas que haya hecho un bioquímico o un bacteriólogo. Son cultivos diferentes, todo es diferente a cualquier otro trabajo porque es algo nuevo” nos comenta la Jefa del Banco de Leche Materna de La Plata, la Dra. Ana Tabuenca.
¿Quién puede donar leche humana?
Algunas mujeres cuando están amamantando producen un volumen de leche más allá de la necesidad de su hijo, lo que posibilita que sean donantes de un Banco de Leche Humana.

Foto: Google
De acuerdo con las normativas que reglamentan el funcionamiento de los Bancos de Leche, la donante, además de presentar exceso de leche, debe ser saludable, no usar medicamentos que impidan la donación, tener análisis serológicos negativos: VDRL, CHAGAS, HEPATITIS B, HIV Y TOXOPLASMOSIS, no debe consumir más de 5 cigarrillos, ni alcohol, ni drogas y disponerse a extraer y a donar el excedente de leche, siempre y cuando, esté durante el primer año de lactancia.
Además de cumplir con todos los requisitos para ser donante, la mamá recibirá un instructivo de cómo tiene que hacer para extraerse la leche de una forma correcta.
Procedimientos
La leche pasa por varios análisis después de ser retirada de la casa de las donantes y antes de ser pasteurizada: primero se le mide la acidez y si está en buen estado. También se analiza el olor y el color de esta y si el envase que la contiene es el adecuado.
Si la leche pasa todos esos análisis va a ser pasteurizada. Este proceso consta de calentar la leche a 62,5°C, mantenerla en esa temperatura durante 30 minutos y después enfriar bruscamente a 5°C°. Ese proceso completo de calentamiento y enfriamiento es la pasteurización.

Foto: EFE/ATIENZA
Pero la verificación no termina allí. Después de dicho procedimiento, cada frasco de leche es chequeado 2 veces por el bacteriólogo que toma dos muestras de cada frasco. O sea que si a las 48h de haber cultivado esa leche no aparece ningún germen, recién ahí esa leche es apta para dársela a los bebés.
Todo tiene su ciencia
Cada frasco de leche donada es diferente y esto se debe a que todas las mujeres tienen diferentes tipos de leche según las necesidades de su hijo, el momento del día en la que se realice la extracción o si es al principio o al final del amamantamiento.
La Dra. Ana Tabuenca nos explica que cada tipo de leche cumple una función diferente en cada bebé “Se sabe que la leche que tiene menos calorías es la que más poder inmunobiológico tiene. Esa leche se la damos a un bebé que está cursando una infección o que tiene una enteritis (Infección en el intestino). Entonces le damos leche que sea fácil de digerir, con poca grasa, pocas calorías y mucho poder inmunobiológico”
Por otro lado, si el bebé solo necesita subir de peso se le administra una leche que sea alta en calorías y al bebé que está osteopénico se le da una leche que tiene más potencial de ceder el calcio. De esta forma, buscan cubrir las necesidades de cada bebé con las diferentes leches donadas.
Banco de leche en pandemia
La irrupción del COVID-19 hizo que muchos tengan que cambiar sus rutinas y los Bancos de Leche Humana no son la excepción. Antes de la pandemia, personal del banco iba a retirar la leche al domicilio de las familias vistiendo un ambo, un guardapolvo o una chaqueta y no necesitaba de ningún otro recaudo. Retiraba los frascos de leche y los conservaba en frío en una heladera transportable.
Una vez que llegaba al banco, se desinfectaba cada frasquito con alcohol al 70% y se guardaba en el freezer hasta que después se clasificaba la leche y se hacía el resto del procedimiento.

Foto: Google
“Ahora, lo que tenemos que hacer es ir con todo el equipo de protección personal. Con el camisolín, los guantes, el barbijo, la antiparra o la total-face. Además, se van cambiando los guantes en cada domicilio y cada bolsa que la mamá da la rocían toda con alcohol. Llegan al hospital limpiamos con amonio cuaternario frasquito por frasquito y lo pasamos a otra bolsa”, nos explica la Jefa del BLH de La Plata.
Si bien en la leche humana no hay virus Covid, en los Bancos de Leche tuvieron que aplicar todo este protocolo para asegurarse de no ingresar ningún frasco contaminado.
Sin embargo, a pesar de todos los inconvenientes causados por la pandemia, el Dr. Sapag del BLH de Neuquén, nos indica que durante este periodo de cuarentena se incrementó la cantidad de leche donada en la provincia y que cuentan con “stock de sobra” para trabajar varios meses sin tener que recolectar.
Esto se debe a que el Banco de Leche de Neuquén no tiene una base hospitalaria sino un modelo comunitario: “Tenemos un equipo de promotores que trabaja en cada comunidad ejecutando diferentes acciones, que incluye la recolección pero también incluye la promoción de la salud, de la alimentación y de la lactancia. Son acciones colaborativas y solidarias basadas en la atención primaria de la salud. Es una acción integral, no está basada en una teta que produce leche. Hay una madre con su hijo, su vínculo y un vínculo comunitario.”
Poder inmunobiológico
La lactancia tiene múltiples beneficios, tanto para el bebé como para la madre. Según nos explica la Dra. Tabuena, es importante el poder inmunobiológico que tiene la leche materna: “Si nuestro hijo se enferma de alguna patología, el germen que tiene en la boca el bebé, al tocar el pecho materno estos entran por ahí, van al torrente sanguíneo de la madre y a los ganglios que fabrican los anticuerpos y los anticuerpos se generan para el germen que tiene ese bebé. Es como una fábrica a demanda y a necesidad de lo que necesita el bebé para defenderlo de lo que esté pasando.”

Foto: Dominika Roseclay en Pexels
En los tiempos que corren debemos tener en cuenta que si la mamá se enfermase de Covid-19, su leche tendrá anticuerpos anti-Covid y se los pasaría a través de la lactancia al bebé para que genere sus anticuerpos.
Antes de que existieran los Bancos de Leche (y en los lugares donde aún no tienen uno) a los bebés recién nacidos que no tienen leche de su mamá se les proporciona leche de fórmula que tiene 0% de poder inmunobiológico y muchas veces les cuesta digerir, lo que genera que terminen rechazándola.
En este sentido, el Banco de Leche de Neuquén lleva 4 años trabajando, armando su tribu de donantes y profesionales de la salud, y su experiencia es que desde que introdujeron leche pasteurizada en todas las terapias “la mortalidad infantil bajó y bajó a expensas de la mortalidad neonatal”.
Por su parte, el Banco de Leche de La Plata lleva 13 años trabajando y, desde sus inicios hasta el momento, logró superar las 9 toneladas de leche donada y pasteurizada para poder asistir a los bebés de Neonatología del Hospital San Martín y de cualquier otra institución de la provincia de Buenos Aires que “entienda la importancia de dar leche humana” a una población tan frágil como los recién nacidos.






























