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V&E - Alcauciles asados

Life Style

Una entrada sencilla y gourmet: Alcauciles asados con corazón relleno de frutos

Iniciar un menú con un plato sencillo y con un toque de sofisticación es una forma de considerar a nuestros invitados. Mas aun cuando es una opción que puede integrarse a comensales con variadas preferencias alimenticias, y/o con dietas restringidas, por ejemplo, celíacos o vegetarianos. En estos casos esta receta nos parece un gran acierto.

Ingredientes

Alcauciles frescos.

Para el relleno

50g. de avellanas, también pueden usarse almendras sin piel o castañas de cajú
50g. de cebolla caramelizada.

Para la salsa

75g. de mayonesa.
Miel.

V&E - Cocina

Foto: Google

Cómo se prepara

Primero pon a hervir durante 10min los alcauciles frescos en una olla con agua a fuego medio.

Cuando estén hervidos, dejarlos enfriar. Una vez estén fríos, partirlos por la mitad y corta las puntas para aprovechar solo el corazón. Prepara una bandeja para horno con papel antiadherente y colocar las mitades ligeramente separadas mirando hacia arriba, ya que es el centro del alcaucil lo que vamos a rellenar.

Para el relleno de nuestros corazones de alcaucil, machaca en un mortero 50g. del fruto seco elegido y 50g. de cebolla caramelizada. Por otro lado, mezcla 75g. de mayonesa con un chorrito de miel para preparar la salsa. Rellena cada alcaucil con una cucharada del relleno y extiende por encima un chorrito de mayonesa con miel.

Calienta el horno a 230º y gratina durante 10 minutos hasta que queden doraditos por fuera.

Coloca las piezas de alcauciles en una fuente y recuerda servirlo caliente.

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Foto: Google

Un buen maridaje

Vamos a tomar partido y romper con el viejo mito de que “los alcauciles no van con el vino” acompañando este momento de cambio por el que atraviesa la cultura gastronómica, la ciencia enológica en el conocimiento sobre los maridajes en estas dos últimas décadas.

Cierto es que el vino tinto es el que peor combinación posible con alcauciles, ya que estos contienen una molécula llamada cinacina, que es la principal culpable de muchos cortocircuitos. Un tinto cuando entra en contacto con nuestras papilas gustativas provoca una sensación metálica y desagradable o, en algunos casos, demasiado dulce frente al alcaucil, como también es en el caso de las espinacas, acederas y espárragos, por ejemplo, donde en definitiva el vino siempre pierde.

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Foto: Google

Ya que es esta receta se presentan previamente hervidos y luego asados esto hace que nuestros alcauciles puedan dar un resultado menos. En cambio, el fino, el amontillado y el cava son los que mejor le van a esta verdura porque son vinos tranquilos. En definitiva nuestra recomendación en este caso para los bebedores de paladar sofisticado, sería una copa de vino de algún vino blanco preferentemente ajerezado.

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