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Cultura Urbana

La revolución del espacio

Hace años que el universo dejó de ser un mar de estrellas para pasar a ser el centro del dominio de la innovación tecnológica y el crecimiento económico. En este sentido, en pleno Palermo, existe una oficina que se dedica a fabricar satélites y tiene como una de sus metas democratizar la información del espacio.

Son las 1:00 de la madrugada del 3 de septiembre, la base espacial de Kourou en Guayana Francesa trabaja a destajo para el lanzamiento de un nuevo cohete Vega. Es una noche calma que pronto se verá interrumpida por la clásica cuenta regresiva que precede al despegue del cohete. En el cielo quedará el destello de fuego y humo de la nave impulsandose hacia el espacio. Parece de película pero es real.

Un grupo de ingenieros y técnicos siguen el paso a paso de lo que sucede en la base guayanesa desde Buenos Aires. En la nave que está por despegar viaja un microsatélite de la empresa argentina Satellogic.

El nerviosismo se siente en el ambiente, la realidad es que un tornillo suelto podría comprometer el trabajo del satélite en un ambiente tan hostil como el espacio y tirar por la borda meses de trabajo.

Minutos después del despegue llega el primer contacto con el satellite y esos nervios se convierten en alivio, abrazos y sonrisas. El microsatélite se encuentra saludable, está en su órbita y puede empezar a tomar imágenes de nuestro planeta Tierra. ¡Una misión exitosa!

“En noviembre de 2020, Satellogic realizó su primer lanzamiento con un cohete exclusivo. 10 microsatélites de la empresa quedaron en órbita, permitiendo duplicar su capacidad de mapeo del planeta.”

Los orígenes de Satellogic

Emiliano Kargieman desarrolló su interés por la tecnología desde muy pequeño. A los 9 ya sabía programar, a los 15 armó su primera empresa con compañeros del secundario donde desarrollaron un software de contabilidad . Unos años después, a los 17, lo contrataron en la AFIP para hacer investigación en seguridad. Y, con sólo 19 años, fundó Core Security, una compañía de seguridad informática junto a su socio Gerardo Richarte.

Después de todo este raid de programación y emprendimientos, en 2010 Emiliano Kargieman decide completar un programa de NASA INC en Singularity University (Silicon Valley). Allí escuchó a grandes exponentes que pensaban cómo resolver los problemas de la humanidad. También vió las instalaciones de la agencia espacial pero se sintió decepcionado al ver que la industria no había evolucionado y que la tecnología que se utilizaba para hacer satélites convencionales era vieja y muy robusta.

Emiliano, que proviene de la industria del software, estaba convencido de que podía actualizar la tecnología de los satélites. Así fue que volvió a Argentina y junto a Gerardo fundaron Satellogic. Allí empezaron a concebir la idea de crear una constelación de microsatélites que sean más pequeños, livianos y económicos en cuanto a su desarrollo y su puesta en órbita.

Foto: Satellogic

Manos a la obra

Fabricar satélites que soporten el entorno del espacio lleva muchos testeos y un arduo trabajo. En este sentido, los primeros prototipos que Satellogic envió al espacio fueron dos nanosatélites de un tamaño de 10 por 10 por 20 cm y un peso de aproximadamente 2 Kg cada uno.

El lanzamiento se realizó en 2013 desde la base Dombarovsky en Rusia y con ellos se pudo verificar que la tecnología y el software que estaban utilizando funcionaba. El equipo interno del proyecto decidió bautizar a estos nanosatélites como Capitán Beto y Manolito (por el personaje de Mafalda) y fueron las primeras naves argentinas en orbitar la Tierra.

El tercer prototipo que lanzó Satellogic tenía un tamaño un poco más grande (cómo una CPU) y pesaba alrededor de 25 kg. Fue llamado Tita en honor a la actriz y cantante de tango y milongas Tita Merello. Estos tres prototipos se fabricaron íntegramente en Argentina con la colaboración de INVAP.

Una vez validadas todas las pruebas técnicas y de software, se empezaron a enviar al espacio el modelo de microsatélites que se utiliza actualmente: los Ñu-sat. Este modelo pesa alrededor de 40 kg y mide 50 por 50 por 80 cm, similar a un secarropas. Además, está compuesto por más de 10.000 componentes y alrededor de 450 subassemblies.

Los dos primeros microsatélites se lanzaron juntos en mayo del 2016 desde la base espacial de Taiyuan, en China. Estos aparatos fueron los que dieron inicio a los fines comerciales de la empresa y se los apodó “Fresco” y “Batata” por el clásico postre. En ese momento, Satellogic contaba con aproximadamente 60 integrantes trabajando en el desarrollo de los microsatélites.

El lanzamiento del Ñu-sat 3 se hizo también desde una base China en Junio del 2017. Para decidir su nombre se realizó una encuesta y el ganador fue “Milanesat” con más de 10.000 votos.

Que los nombres de los prototipos y de los primeros microsatélites sean personalidades o del rubro de la gastronomía no es un dato menor, según nos explica Daniel Smulovitz, VP of Marketing de Satellogic, sino que tiene un propósito: “esto genera que sean cercanos y despierte el interés, no solamente de la gente sino también de los jóvenes por la ciencia y la industria”.

Con nombre de mujer

A partir de Ñu-sat 4 y 5, que se lanzaron juntos en el 2018, los satélites empezaron a ser bautizados con los nombres de mujeres en la ciencia. Este cambio se debió a que la empresa empezó a abrir oficinas en todo el mundo y querían ser conocidos por este fuerte acento y compromiso con cuestiones de género.

A partir de ahí, los últimos 15 satélites fueron nombres de mujeres en ciencias. Los primeros se llamaron Ada y Maryam por las matemáticas Ada Lovelace y Maryam Mirzakhani. Tiempo después, en enero del 2020 lanzaron dos satélites de observación de la tierra llamados Sophie y Marie, en honor a Sophie Germain, matemática y física, y Marie Curie, física y química.

El anteúltimo lanzamiento también fue en plena cuarentena, el pasado 3 de septiembre. Este se realizó desde el centro espacial de Kourou en Guayana francesa. Este microsatélite fue bautizado “Hypatia” en honor a la filósofa, astrónoma y matemática que vivió en Alejandría.

En este proceso de convertirse en una empresa global, Satellogic abrió sus propias oficinas en Buenos Aires, Córdoba, Barcelona, Tel Aviv, Miami, Charlotte, Beijing y su propia fábrica de producción en Montevideo. Hoy en día cuenta con más de 220 personas trabajando en este gran proyecto.

Foto: Satellogic

Satélites dedicados

La tercer línea de negocio que posee Satellogic y que, por el momento no tiene competencia a nivel mundial, es ofrecer constelaciones dedicadas de satélites. En la actualidad sólo un tercio de países tienen acceso a la información geoespacial, los satélites dedicados están pensados para los gobiernos que no tienen desarrollado un programa espacial y que, en vez de hacer las inversiones y desarrollos de largo tiempo, podrán utilizar los aparatos de Satellogic.

Foto: Satellogic

En este sentido, se le otorga acceso a una porción de la constelación y pueden tomar el control del sátelite completo cuando pasa por encima de su área de interés (puede ser un país, una provincia, municipio).

Una vez que el microsatélite sale del área de interés, Satellogic recupera el control del mismo. De esta forma, cualquier gobierno puede tener el desarrollo de un programa espacial sin hacer el desembolso del capital inicial y a un costo muy conveniente.

Uno de los interesados en este servicio fue la provincia de Henan en China, con quien ya cerraron un acuerdo de uso exclusivo por un valor que supera los 38 millones de dólares. La provincia planea utilizar los conocimientos geo-espaciales de alta resolución para monitorear la agricultura y sus intereses estratégicos.

Satélites sustentables

La vida útil de los satélites Ñu-sat está prevista en alrededor de 3 años (aunque actualmente tienen satélites en órbita de más de 5 años que siguen trabajando). Si bien no existe regulación sobre la basura espacial, los satélites de Satellogic, además de ser innovadores, una vez que van cumpliendo su ciclo son decomisados. Esto significa que son quitados de la órbita y, por su tamaño y su composición, en el ingreso a la atmósfera se destruyen y no quedan residuos ni basura espacial.

Un gran paso

Satellogic cumplió 10 años de vida en julio del año pasado, y este gran aniversario se conmemoró lanzando 10 satélites que continuarán con la tradición de ser bautizados con nombres de mujeres en la Ciencia.

Pero esto no es todo, en aproximadamente 2 años Satellogic espera contar con 60 satélites en órbita para poder re-mapear el planeta completo en alta resolución una vez por semana. Y… en algún futuro no muy lejano, esperan tener una constelación de alrededor de 300 satélites para tener un mapeo diario de la superficie del planeta completo.

Sin dudas, esta gran empresa argentina con sus aportes e innovaciones no tiene techo que la detenga.

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